jueves, 5 de noviembre de 2009

Todos están locos.

Oigo, desde el salón, una voz en la cocina, quito el volumen de la tele...

"Es que me da mal querer... ¿sabes qué es eso? que te veo y no puede ser que tú seas el emperador de Roma y yo la princesa de los Eucaliptos... no, no, no... porque yo se lo digo a Faustio y no le parece bien... no. No. ¿Sí? Eso es lo que yo le digo a mi madre... que cuando tenga hijos van a ser los hijos del emperador de Roma..."

Entonces para el discurso y Andrerro, que está sola en la cocina viene al salón, coge un mechero y vuelve a la cocina, mientras yo lloro de la risa tirada en el sofá.

Mi hermana siempre me decía que hablar solos era de locos.

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