Oigo, desde el salón, una voz en la cocina, quito el volumen de la tele...
"Es que me da mal querer... ¿sabes qué es eso? que te veo y no puede ser que tú seas el emperador de Roma y yo la princesa de los Eucaliptos... no, no, no... porque yo se lo digo a Faustio y no le parece bien... no. No. ¿Sí? Eso es lo que yo le digo a mi madre... que cuando tenga hijos van a ser los hijos del emperador de Roma..."
Entonces para el discurso y Andrerro, que está sola en la cocina viene al salón, coge un mechero y vuelve a la cocina, mientras yo lloro de la risa tirada en el sofá.
Mi hermana siempre me decía que hablar solos era de locos.
jueves, 5 de noviembre de 2009
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