miércoles, 18 de marzo de 2009

Quan bufi Tramuntana.


La noche es negra, como todas las noches. Y es fría, muy fría.
Se asoma a la venta, a su ventana, porque nunca antes ha tenido otra tan suya. Y mira al cielo, porque pocas cosas le gustan más que mirar al cielo, mientras deja que se le enfríe la nariz. Su barrio huele a chimenea, y a flores (años más tarde descubrirá muchos jardines de rosas detrás de algunas casas... y por supuesto hará que su acompañante le arranque una).
Por las mañanas (mañanas muy frías, también) a café.
La ciudad está encantada... eso lo tiene claro ella desde la primera vez que la pisó cuando tenía ocho años.
La asombra el fuerte viento que hace desaparecer algunas prendas de su colada del tendedero, y el horrible frío de las mañanas cuando espera el autobús, que le hiela ( literalmente) el pelo.
Le parece increíble que por las mañanas, a la hora del desayuno, todo huela a café, que en primavera huela a flores y en otoño a chimenea. Cada calle, todos los barrios.

La ciudad está encantada.

La ciudad está encantada. Seguro. Y solamente ella se da cuenta.

Sus ojos tristes no pueden abarcar tanta belleza, ni el bienestar y la felicidad que siente le caben en el pecho. Y sonríe, sonríe con un deje melancólico, "gestotriste" diría su novio después de compararla con una hoja de otoño. Sonríe porque no sabe agradecer de otra forma a quien tenga que agradecérselo haber ido a parar a una ciudad así.

Más tarde no sabrá como explicar a la gente todo lo que el recuerdo de una ciudad le hace sentir y que a veces llora por no estar en ella. Ni sabe explicarse a ella misma porqué es incapaz de volver.
Pero volverá.

Más tarde, algún mes de Enero, escribirá esto;

Dibujo en cada punta de mis dedos tu nombre y araño las paredes de mi habitación enfadada conmigo por haberte dejado, con el corazón sangrando y con las piernas temblando, con la cara mojada de lágrimas... Lloro mirando fotos que te sacaron hace años y me fundo pasando la mano por tus arterias, por tus costillas... muero de nostalgia. Y que nadie intente ni quiera entenderlo, porque no pueden. Porque no te conocen como te conozco yo. Porque no han estado nunca tan unidos a nada como lo estuve yo a ti, a tus noches, a tus llantos, a tu melancolía, a la nostalgia multicolor que te teñía la espalda, a tus mañanas donde me sonreías y yo sabía que nunca sería tan feliz como en ese momento, como en esos días en que yo estaba profundamente triste y tu me acogiste en tus brazos fríos y húmedos, creyendo que podrías curar mi tristeza crónica y creyendo yo que no era crónica la tristeza, que no estaba condenada a pasarme la vida así como ahora... tristanzando sin zapatos en los mapas de tu recuerdo.

I tornaré a Girona
quan bufi tramuntana
per perdre'm en silenci
pels vells carrers que enyoro.

I tornaré a Girona
sense esperar que em cridin
amb tremolor a les cames
i els ulls oberts com llunes.

Serà un dia de somni
quan tornaré a Girona.

Miquel Martí i Pol.


http://www.youtube.com/watch?v=afzRlSEgix8&NR=1
Walking Down The Hill - Travis

6 comentarios:

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...
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Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¡Puajjjj!

kitty_wuuuu dijo...

Quant de temps lliure.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

En esta semana pasada no tuve tanto tiempo, como habrás visto. Por cierto, gracias miles por recomendarme leer aquello de Arthur Miller. Me ha encantado.

Lluís P.M. dijo...

"La ciudad está encantada. Seguro. Y solamente ella se da cuenta",
qué gran verso... y qué bueno Martí i Pol... y un saludo de paso.

Ll.

kitty_wuuuu dijo...

Todo un honor.
Muchas gracias.
Un saludo.