lunes, 9 de abril de 2012
¡Pium pium!
Han quedado mis calles desoladas, he llorado con tanta fuerza que me ha acabado sangrando la nariz, has dejado las tierras deprimidas, estériles, secas. Fui un gran enemigo, sí, cruel y con pocos escrúpulos, pero tú ibas mejor armado, eras más fuerte y más resistente y cuando las mil batallas terminaron me ganaste esta guerra, que al parecer empecé yo. Y después de todo, pienso que después de las guerras ya nada puede ir peor, pero el desastre ha sido tan enorme que no creo que pueda llegar a rehacerme, al menos en muchos años. Estoy tendida en el suelo, arrastrándome, sin ganas, sin fuerzas, sin autoestima. Así me has dejado. Y aún querrás que te de las gracias.
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