viernes, 19 de diciembre de 2008

Marian.

Cuando era pequeña y mi hermano estaba haciendo la mili, volvía a casa y me trataba de una forma muy seca, entonces yo nunca quería estar con él. Y le decía a mi padre que Diego no me quería y él siempre me decía "¿Diego? Diego se arrancaría un brazo por ti". Esa frase me emocionaba y me hacía saltar las lágrimas.

Ahora el brazo me lo han arrancado a mi.

Me acuerdo del día en que Marian llegó a mi vida en el invierno de mis doce años, en una comida en nuestra caseta del campo. No nos dijimos nada, no recuerdo si cruzamos demasiadas palabras durante la comida, recuerdo cruces de miradas y alguna sonrisa cómplice. Creo que me pregunto por mi pelo teñido de negro, porque Marian hace seis años era peluquera.
Recuerdo que me gustó, que me gusto mucho, que me pareció muy guapa, preciosa. Después con los años fuimos intimando y además de cuñadas, éramos amigas. Hermanas.
Cuando me enfadaba con mi madre y no aguantaba más en su casa, mi hermano y mi cuñada me llevaban a la suya y ella me hablaba de la relación con su madre, peor que mi relación con la mía.
Me hablaba de sus chicos y me preguntaba por los míos, me llevaba de fiesta, de compras, me arreglaba el pelo, me aconsejaba, me reñía, me abrazaba...

Me ha llamado hace un rato, guardando la compostura como una campeona, como una heroína... Sólo se le ha quebrado la voz en el momento de pronunciar la frase "estas cosas pasan".
Me dice que de ninguna manera perderemos el contacto, que yo he sido siempre "su niña" y que eso no va a cambiar. Y yo, que no soy ella y que soy una llorica no paro de llorar durante toda la conversación, y me pasan por la cabeza las fotos de su boda, de lo guapos que estaban los dos, y de lo contenta que estaba mi madre, que como en todas las bodas lloró. Fue un gran día, porque además de la boda, mi hermana anunció su embarazo ( que nadie se creía, porque mi hermana era Doña Novoyatenerhijosnunca).

Y ahora me la quitan. Una separación se lleva a mi cuñada que no era una cuñada, era una hermana más.
Y no paro de llorar y me duele el pecho y se me seca la piel de la nariz.


Malditos sueños rotos.




"Jamás te recuerdo
porque nunca te olvido
tu cuerpo fue la guarida
favorita de mi cuerpo
hay una estela de ausencia
de coincidencia literaria
de lo que es armonías
de piel azteca
Y ahora tengo las arterias
llenas de ectceteras
y el corazón espartano
y unas manos que creen
en los milagros
Pero son tan perezosos
son tan imputuales
como hermosas tus tristezas
como las mías fatales
Y ahora tengo las arterias
llenas de etcéteras
y un corazón espartano
y unas manos, que creen
en los milagros
Al límite de un temblor
de conspiración divina
el rumbo de tus sueños
coincide, con mis pesadillas"

El rumbo de tus sueños coincide con mis pesadillas - Enrique Bunbury.

2 comentarios:

annabel dijo...

"Jamás te recuerdo
porque nunca te olvido...", es una de la mejores frases que conozco.

Leí la entrada antes de Navidad, te noté afectada, espero que todo vaya bien, Kitty.

Un beso :)

annabel dijo...

De hecho se la dediqué a mi madre: " No podemos recordarte, porque jamás vamos a olvidarte".
Y no recordaba de quién era.

Muá :)