martes, 20 de enero de 2009

Yo lloro demasiado y él pide perdón demasiadas veces.


Intentando volver a recomponerle el álbum de recuerdos se ha dado cuenta de casi no tienen fotos juntos. Él siempre andaba con la cámara en la mano y la mayoría de las fotos son de ella... Y ahora ya da igual, porque poco después de dejar de conocerse, de quererse y de hablarse él se deshizo de todo, de sus fotos y de los regalos que ella misma hacía con sus manos...


No le sirvió de nada, porque a veces volvía a pensar en ella y a odiarla por seguir tristanzando dentro de él...


Ella guarda en un sobre violeta, con el nombre de una de sus amigas en el remite, unas treinta entradas de cine, una foto de fotomatón en la que los dos ponen carademonstruo, un par de tickets de compra que rondan el 5 de marzo y otros retales de su historia, que en vísperas del 5 de marzo de 2007 estuvo a punto de reunir en un álbum y regalárselo a él, pero nunca lo hizo... porque así es ella.


Ahora le rebota el corazón de alegría por no haberlo hecho nunca, porque se habría perdido todo. TODO.


A veces, cree que tiene un ramalazo de síndrome de Diógenes, otras que simplemente es demasiado sensible y siente un exagerado apego por toda su vida pasada.


A veces le encantaría que todo el mundo fuera así y no tener que llorar porque sus muñecos de alambre, sus dibujos sin nada de técnica y cargados de latidos hayan acabado en la papelera... Como si nunca hubiesen existido, ni los recuerdos, ni ella, ni él, ni ninguna relación entre los tres...


Maldita vida, malditos recuerdos y maldita sea tu falta de apego a los recuerdos
Una foto del invierno de 2006, hora de patio del instituto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ENCANTA como escribes.
Te leo a diario, ¿sabes?, no sé si tienes estadísticas de esas privadas o qué y si lo sabes o no pero así es.

Otra cosita, ¿tienes de eso que se llama correo electrónico?


MO.

kitty_wuuuu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.