lunes, 23 de junio de 2008

Mediterránea

- Ha dicho que ha brindado en la oficina por perderles a todos de vista en menos de cinco años...
- Ha sido un ataque de sinceridad.
- Toda ella es un ataque de sinceridad...


Y tanto que lo es. Si tiene algun defecto es no saber medir las palabras y la falta de cintas métricas en su cabeza siempre me hacen llorar.
Cuando era pequeña íbamos siempre a la playa de rocas y con un cuchillo desenganchaba las lapas de las rocas y aquí, servidora, se hartaba a lapas. Luego prohibieron, y ya no hubo más lapas.
Cuando era pequeña mi padre tocaba en la banda municipal de Ibiza y muchos fines de semana íbamos a verle o a oírle, y ella se pintaba los labios de rojo y a mí me ponía vestidos de flores con lazos muy grandes que años más tarde fueron motivo de risas entre los primos. Luego mi padre se fue de casa y ya no hubo muchos más conciertos .
Cuando yo era pequeña y mi padre ya se había ido, tuve muy claro que tenía que casarse ella con Joaquín Sabina. Luego llegó el novio belga y mi idea de tener a Joaquinito rondando por casa en calzoncillos se volvió ceniza. Y los otros tantos de pretendientes también se hicieron ceniza, porque mi señora madre se había convertido en la divorciada de oro del momento. Tan lista y tan culta ella que hasta el peluquero ese del bigotillo de ratón le tiraba la caña estando yo delante, y las marujas del barrio le tenían una envidia que no se aguantaban...
Pues hoy le cae un año más, creo que ha llegado a los cincuenta y cinco... pero tampoco estoy muy segura.

Felicidades mamá.

http://www.youtube.com/watch?v=RQEhY-1mi1c
Y nos dieron las diez- Joaquín Sabina

4 comentarios:

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¡Anda ya! Esto es coña, ¿no? Lo de la separación y el novio belga, digo...

kitty_wuuuu dijo...

prffff no. Es 100% verídico.
jajaja

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Oh, vaya.

Bueno, tampoco creo que Sabina fuera novio adecuado para tu madre, ni para nadie.

kitty_wuuuu dijo...

Pero mi madre se ponía muy contenta cantando...

... con una condición que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata...